miércoles, 28 de febrero de 2007

Miércoles, casi martes

Reservo este espacio para el silencio.

La justicia no está en tu caída al abismo sino en lo felices que podamos llegar a ser algún día (sin importar la distancia).

lunes, 26 de febrero de 2007

Luna que sangra

La lucha eterna entre el bien el mal, y la justicia parece ciega cuando debato en el medio. Es tan difícil tener fe en este momento de incertidumbre, que siento vergüenza con Dios. Ojalá pueda perdonarme. Necesito de sus milagros una vez más. Mañana será otro día... uno más en el que espero que todo pase.

El pasado tiene raíces de las que hay que desprenderse.

sábado, 24 de febrero de 2007

Vida. Viaje. Azar (mujer, me transformas).

Transporte. Movimiento. Casualidad (¿mala suerte?). Destino. Miedo. Ira. Huida. Prisa. Camino. Rutina. Academia. Ensayo. Sustentación. Lucidez. Triunfo. Responsabilidad. Desinformación. Deseo. Apropiación. Ejecución. Atención. Improvisación. Agradecimiento. Descanso. Hambre. Casualidad (alivio). Amiga. Subir. Comida. Despedida. Beso (1). Risas. Burla. Salida. Sol. Calor. Sudor. Soledad. Angustia. Tedio. Deseo (una y mil veces más). Duda. Recuerdo. Llamada. Conversación. Deseo (¡por Dios!). Desesperanza (lenta). Amigo. Espera. Aburrimiento. Teléfono. Pregunta. Respuesta. Amor. Amistad. Tiempo. Espera (larga). Escaleras. Casualidad (milagro). Ella. Esperanza. Ilusión. Deseo (¿preenamoramiento?). Abrazo. Mirada. Sonrisa. Sueño. Felicidad. Emoción. Euforia. Alegría. Dios. Milagro (cumplido). Amiga (hermana). Mente. Cuerpo. Alma. Perfección. Sueño (interminable). Despedida. Anhelo. Abrazo. Beso (todo valió la pena). Huida. Anonamiento. Tontería. Milagro (hecho). Café. Historia. Imaginación. Presentación. Evaluación. Regreso. Hogar. Traición. Desilusión. Tristeza. Hermanos. Madre. Fiesta. Baile. Lentitud. Tedio. Huida. Amiga (todo vuelve al lugar donde comienza). Alcohol. Placer. Beso (2, 3, 4, 5). Risa. Éxtasis. Rareza. Regreso. Milagro (fin).

No puedo dejar de pensar en ella.

jueves, 22 de febrero de 2007

Miércoles de cenizas

"Donde hubo fuego, cenizas quedan... pero el viento sopla y se las lleva..."

Ahora pretendes decir que te importó un poco haberme dejado. Haberme abandonado te dolió en el alma... a ti... la única persona que habría podido evitarlo. No puedes decir que no tuviste la oportunidad, porque por Dios juro, que tuviste todas las oportunidades que quisiste tener. Claro está, mientras existía tiempo entre los dos. ¿Por qué hasta ahora vienes a sentir que me perdiste? ¿Por qué? ¿No fuiste tú la que decidió poner fin a todo, y juzgarme por todos mis errores? No entiendo por qué lo vienes a lamentar hasta ahora. Acaso tu presente no fue tan promisorio, que tuviste que mirar al pasado para lamentarte por eso (o ese [o yo]) que con tus manos habías desechado. No invoques más a los muertos, que nada encontrarás, más que el reflejo de tu remordimiento.

¿Ahora qué?

domingo, 18 de febrero de 2007

Angel de colores

Cuando me vi reflejado por primera vez en su mirada, sentí que podía despertar de la pesadilla a la que había sido empujado. Salir de una pesadilla para comenzar de nuevo un sueño (pero siempre dormido).

Luego, como quien no quiere la cosa (soy amante de los actos involuntarios), termino por acercarme a ella. Una sonrisa; un abrazo... una excusa. Sin esperarlo, ella se acerca y sonríe. Es feliz. Yo también. Segundos que no terminan y repercuten por siempre en nuestras vidas. Qué bien nos sentimos, aún en la distancia.

Sólo le pido a Dios poder verla mañana, y volver a sonreír.

jueves, 15 de febrero de 2007

Venta bajo fórmula médica

No encuentro medicina contra la angustia, ni contra el dolor que siento.

Extraño ese poderoso sedante. Esta noche no habrá dosis. Es probable que la indiferencia fucione por ahora.

El amor es una droga (soy un maldito adicto)...

miércoles, 14 de febrero de 2007

Canción de la inexpresividad inculcada (canto primero (y último) de una infinitésima secuencia que ni siquiera me atreví a escribir)

Todavía divago por el mundo monofónico. Sueño que tengo sueños, como siempre. Aún no tengo una respuesta, sólo probabilidades. No pierdo la fe. Esta noche no.

¿Por qué tengo que ir al baño cada dos horas?

martes, 13 de febrero de 2007

El lamento de un tonto

Lamento tener que decirte que apareciste como un fantasma, y no precisamente como esos que transforman el inconsciente, sino como uno de esos que atraviesan las paredes y producen solamente terror. ¿Acaso te parecerá justo querer envolverme en el vacío de tu discurso? No me imagino cómo para ti puede ser injusto el hecho de que ahora no quiera tenerte en cuenta, después de que me tomaste de un extremo y me botaste a la basura. ¿Por qué no puedes perder ni una sola vez? ¿Estará maltratándose tu ego por tener que aceptar que no eres la persona excepcional que siempre aparentaste ser? Después del desenamoramiento nada quedó más que el ser humano imperfecto y lleno de errores que me había cegado. De verdad, lamento no poder quererte como supones que deba quererte; pero el daño fue hecho y tú lo sabes. Es más; eras tú quien tenía el puñal en la mano y no dudó en atravesar mi carne. ¿Te dolerá que haya sobrevivido? O quizá habrás descubierto que fuera de mí no valías nada, y por eso ahora me odias y quieres arremeter toda tu ira contra mí. Lo sabrás tú y sólo tú mujer. Por mi parte, sólo puedo decirte que ese amor profundo y apasionado que un día sentí; ese tesoro infinito de profundos matices; esa incansable y explosiva mezcla de sensaciones que un día nos vincularon, son ahora la piedra en el zapato que utilizo para recorrer mi destino. Por Dios juro que quiero seguir adelante, y por Dios juro que el lazo que me detiene es todos los recuerdos que tengo de cuando fui tu amante. Quisiera que desaparecieras, para nunca tener que sentir el deseo de hablarte, de no dejarte ir (como si existiera la mínima posibilidad de sanar las heridas y llenar los vacíos). Eras mi amante imperfecta (pero al fin y al cabo mía); ahora no te quiero tener en cuenta (y después de haberme dejado te quejas). Las heridas sanarán. Eso también lo juro.

Soy un tonto que aún cree en la justicia (Dios, no me falles... por favor)...

domingo, 11 de febrero de 2007

Ni en sueños

Maldigo tu recuerdo una y otra vez. Sobre todo cuando apareces en mis sueños a decir que lo lamentas, que no puedes vivir sin mí, y que me amas. Y te maldigo aún más cuando tengo que ceder ante tus encantos y caigo en tus brazos como en una trampa. Te maldigo cuando apareces en sueños. Y te maldigo aún más cuando despierto y me doy cuenta de que nada había sido verdad. ¿Por qué sigo esperando eso que nunca tendré?

Si la esperanza es lo último que se pierde, lo único que tengo que perder es eso que viene después de la esperanza y que ni siquiera nadie se atrevió jamás a darle un nombre. Ese algo bastante indigno de ser nombrado.

Mañana despertaré, y será hoy... una vez más.

Half deaf (half dead)

Cuando desperté sentí que la mitad del mundo estaba ausente. En un principio, no lo creí. Lo consideré como efecto natural del sueño, hasta que fue necesario entrar en la ducha para terminar con el letargo. ¿Qué era? El sonido constante del agua no era tan constante. Escuchaba solamente la mitad de las gotas. El universo se había convertido en monoaural.

Quise solucionar el problema con un copito, pero nada pudo arreglarse. Estaba predestinado a enfrentar el día escuchando el hemisferio izquierdo de mi mundo.

Es divertido enfrentar al mundo con una sonrisa sin entender qué es lo que pasa.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Imaginario (eso quisiera)

Contra la pared no tenía nada que decir. Y estaba allí simplemente por un acto de fe. Si dejaba de creer, de seguro habría caído al abismo. Pero como era aún un fervoroso creyente, tenía tiempo para arrinconarme y aferrame a mis limitaciones. Prefería simplemente guardar mis palabras. Sobra decir en este momento que jamás pude imaginar lo que había detrás de ese muro de concreto.

Este mareo se está convirtiendo en un hábito.

domingo, 4 de febrero de 2007

Séptimo día

También yo odio este domingo híbrido.

No me gustaría llamarlo paranoia. Creo que es verdad; me persigue. Imita mis pasos con una destreza increíble, como para no hacerse notar; pero sé que ahí está. Esta vez no podría estar equivocado. Es el momento idóneo para acelerar la marcha, antes de que pueda llegar a alcanzarme y agredirme por la espalda. Lo último que quisiera sería sentir sus desgarradores dientes penetrar mi cuello, sus filosas extremidades arrancar la carne de mis huesos, sus hirientes palabras aniquilar mi razonamiento. No puedo dejar de huir. No puedo. No. Si lo hago, sé que estaré en el suelo... por mucho tiempo. La veo venir. Esta maldita depresión. Te apuesto a que no me alcanzas.

Todo lo que necesito es un poco de amor.

sábado, 3 de febrero de 2007

Parte de lo que soy

Si pudiera recomponerme en palabras de una manera acertada, lograría construir una versión más o menos similar al discurso que se desenvuelve abiertamente por el mundo bajo el título de mi nombre. ¿Y al final qué son estas palabras? Una verdad aparente que quiero hacer que el mundo crea. La palabra se hizo para mentir, y mentiras (realidades divergentes) es lo que podría esperase del diario de una persona que desde los 15 años se hace llamar Planta. No prometo una continuidad permanente, sino retazos de parte de las visiones fantasmagóricas que componen mi vida. Podrían aparecer imágenes, pero para el caso serían únicamente adaptaciones estáticas de palabras en policromía (¿por qué negar la discresión de una melancólica escala de grises?). A Dios gracias por el don de la palabra; el don de la mentira. Bienvenidos a quienes pueda interesarles, bienvenido yo que me he atrevido a hacerlo.